domingo, 6 de julio de 2008

Música, eclecticismo (II)


Entre los 12 y los 17 años escuché mucha, muchísima música. Nos quedábamos en la primera parte con King Crimson, Genesis, Pink Floyd, el trío de nombres cuyas discografías salvaría si solo pudiera quedarme con 3 para conservarlas el resto de mi vida. (Como sobrevivir sin ellos?).
Esa era la música que escuchaba, pronto descubrí a Alan Parsons, Jean Luc Ponty, Roxy Music, la Barclay James Harvest, The Who, Camel, Caravan, Steely Dan, Queen, Mike Oldfield, Led Zeppelin...
Pero mis gustos no se iban a quedar solo en el rock. Por eso pienso que soy ecléctico en cuanto a la música (o quizá soy ecléctico, en general). No creo que hayan muchos estilos ni autores que desconozca por completo.
Durante algunos años escuché también cantautores. No era mi fuerte, pero desde luego algunas canciones de Silvio Rodríguez han sido himnos de toda una vida.

"Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigas,
para que no las puedas convertir en cristal"

Olé, a ver quién lo dice más bonito.
También escuché cosas como Quilapayún, Victor Jara... Ahhhh "Te recuerdo Amanda". Hermosa canción, la escuché miles de veces, sin exagerar. Aunque de todos los cantautores de la época me quedo con un español, un tipo que no sólo hacía canciones como los demás cantautores (aunque los arreglos de Silvio superaban lo que es simplemente cantar con una guitarra). Era un cantautor que hacía pop-rock y del bueno, del espesito: Hilario Camacho.

Pero lo mío seguía siendo el rock sinfónico. Lo que ocurre es que el rock sinfónico es algo tan amplio, que pronto te ves escuchando casi cualquier cosa, por proximidad, por similitud. Y de esa manera descubrí el jazz y la música clásica.

En el jazz tuve una de mis mejores experiencias descubriendo a George Benson. Lo escuchaba en el pub de un amigo a altas horas de la madrugada, tenía un Best con sus mejores canciones, pero las mejores de verdad, luego he oído otros Best que... uffff. De George Benson me entusiasma su guitarra, pero cuando canta me parece uno más de tantos cantantes negros haciendo baladas jazzísticas. Y para eso me quedo con Louis Armstrong. Cuando descubrí el jazz como siempre traté de profundizar. Por entonces el dinero para comprar discos era escaso, y sufría viendo los Discoplays cargados de cosas que siempre quise conocer, la serie completa de Pablo Live, montones de discos de Coltrane, de Miles Davis, de Art Tatum, Ron Carter, Gary Burton, Bill Evans, Art Blakey & The Jazz Messengers, ... no sé me llamaban la atención todos los nombres y las descripciones de los discos, y para colmo todo lo que compraba me gustaba. Flipé con Jim Hall, con Chick Corea. Quizá sea mejor dejar el jazz para otro momento, un música, eclecticismo (iii).

También tuve un acercamiento a la música clásica. Los instrumentos de cámara de King Crimson tuvieron mucho que ver. Bueno llegó un momento en que vi que la música era música, y ya está, que hay música buena en todas partes, que da igual el género, el nombre o el intérprete, si logra emocionarte es bueno, si no, mejor olvídalo. Llegué a descubrir Wagner, Schubert, Dvorak, Albinoni, Pachebel, Tchaikovsky, Mozart, Beethoven, Bach... Bach ya no solo fue un descubrimiento momentáneo, es música de la buena, de la que escucharé toda la vida. Para mi gusto, lo mejor de la música clásica. De Beethoven qué decir, no sé, quizá me pase como con Cervantes y El Quijote. Del Quijote he leído retazos, pero me cuesta trabajo asimilar las cosas que son de enorme consumo, las cosas que tienen la etiqueta de "lo mejor". He disfrutado más de la película que tiene como protagonista a Beethoven, que de su propia música (prometo buscar el título de la película y hacer algún comentario sobre ella).

A esto se me olvidaba comentar, yo tocaba la guitarra hacía años. Empecé con 10, tocando piezas tan elementales como Clavelitos, Las Mañanitas, y cosas por el estilo, acompañando (con varios alumnos más) a un viejo profesor que tocaba la bandurria. Nosotros poníamos los acordes y él tocaba los trémolos en la bandurria, aquello medio se podía escuchar. Pero me empezó a interesar el flamenco muy pronto, quizá por el gusto de mi padre, que empezó a meterme en el mundillo y a llevarme a festivales. Conocí buenos guitarristas, gente puntera por entonces, como Paco Cepero, Manolo Domínguez, Manuel Morao, El Merengue de Córdoba... Me oyeron tocar y me animaron a que siguiera. Desde luego que lo hice, la guitarra me ha acompañado desde entonces. Y eso me ha hecho ver y sentir la música desde el punto de vista de un músico, valorando la enorme dificultad, esfuerzo, imaginación y dedicación que hay que poner para que algo llegue a sonar y a emocionar. Así que en principio, creo que "toda" la música es buena.

Entonces ya tenemos cubierto el abanico: Rock, jazz, música clásica y flamenco. Qué faltaría?. Pop... El pop empezó a gustarme en los 80, cuando se lanzaron aquellos grupos que se llamaron Nuevos Románticos, como Visage, Human League, Duran Duran, Depeche Mode, Ultravox, y gente así. No hacían esa música densa y formidable de las bandas de rock sinfónico, pero el sonido con que empezaban a grabar esos grupos mejoraba con mucho todo lo que yo había oído en los 70. Por tanto merecía la pena, porque siempre fui exigente con la música por un lado, y con el sonido por otro. Escuchar un bajo limpio que sonara funky hasta entonces había sido difícil. Y ahora lo tenías, encima con una batería también que sonaba en primer plano con un beat limpio y muy lejano de la distorsión.

Mis grandes grupos pop de los 80 posiblemente fueron Inmaculate Fools, con su Hearts of Fortune, y Simple Minds con el fabuloso Once Upon a Time... Ahhh, y como olvidar el sonido transparente de Soft Cell?. Recuerdo que casi reventaba mi equipo estereofónico con Tainted Love, y no había ninguna distorsión, los altavoces no se quejaban: al contrario, disfrutaban. Entonces no tenía ya el equipito Technics negro del que hablé alguna vez. Ahora tenía otro de la misma marca, pero un equipo modular con ecualizador, altavoces Kenwood de 120 watios y... un sonido maravilloso.

Dejémoslo aquí, a las puertas de los 90. He olvidado muchas cosas, quizá tendré que retomar esta segunda parte, y desde luego habrá al menos una tercera.

PD: La película sobre Beethoven era Copying Beethoven. Con Diane Kruger, que da vida a una estudiante de composición que durante unos años hace de copista de las partituras del maestro, y Ed Harris en el papel de Ludwig van Beethoven. Según lo que he podido leer, no hay nada de real en la película, ya no sólo la historia de la copista femenina que es del todo ficción, sino muchos hechos sobre la vida del propio maestro y errores de cronología. Sin embargo puesto que la película pretende ser ficción y no biografía, merece mucho la pena. Muy recomendable.