jueves, 22 de julio de 2010

Cuatro poemas entre el cielo y el suelo, en Poemia

 El Parnaso, según Andrea Mantegna (1497)

Hay poemas que nacen en las mismas laderas del Parnaso, en las que dioses y hombres comparten el amor por la belleza, la sensualidad y la palabra.
Y poemas que surgen en la barra de un bar, animados por los vapores del alcohol y cegados por el humo de un cigarrillo.
A veces confluyen. Porque, aunque somos humanos, la poesía nos acerca al alma, a ese lugar profundo en el que residen los dioses.
Entren a tomar algo en Poemia. Disfruten de estas lecturas sobre amor, contemplación, miedo y belleza de carne y de piedra.
Con suerte, quizá sea la mismísima Erato quien les sirva la última copa, mientras leen:

Duermes, de Antonio Cruz
Pájaros en el desierto, de Aldo Novelli
Camafeo, de Claudia Isabel Lonfat

y como siempre un clásico, en este caso de la primera generación de la posguerra española:

A una estatua de mujer desnuda, de Dionisio Ridruejo

domingo, 18 de julio de 2010

En el paseo marítimo

Recién anochecía y el paseo estaba muy animado. Por el carril bici corrían chicas con patines y chicos con bibicletas. Paseaban parejas, familias con niños y perros. Entre todo ese movimiento creí reconocer a un  viejo amigo. Traté de acercarme a él, pero, cuando estaba a pocos metros, sentí que algo me retenía. Mi dueño acababa de tensar la cuerda de la correa. Entonces pensé, una vez más, que estos humanos dicen querer mucho a sus mascotas, pero no respetan para nada nuestras relaciones sociales.

jueves, 15 de julio de 2010

Tres cuentos breves para un buen rato de lectura

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Ilustración: Rob Gonsalves

Cuando el profesor Sandoval anda suelto, cualquier cosa puede ocurrir. Y qué decir si en su camino se cruzan una computadora muy femenina y algún que otro personaje heliconio. Si a esto le unimos que el Doctor Gautvel puso otras dos manos en el cuento, el resultado no puede ser más que sorprendente, divertido y con un toque (¿de veras, sólo un toque?) surrealista.

Nada que ver con la tristeza de la soledad. De la soledad de un niño, en una historia estremecedora y llena de poesía. Y de la soledad del hombre ante un extraño acontecimiento en el que se conjuran todos los factores del poder en una mezcla intrigante entre la novela de espionaje y lo kafkiano...

Soy de los que opinan que cuando leemos un cuento cambia algo en nuestra vida para siempre. Nuestra forma de pensar, nuestra apertura de miras, nuestras ilusiones, nuestros miedos y también nuestras expectativas.

Si os parece prometedor este menú, la invitación está abierta. Os aseguro que después de leer

Trans, de Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman

Me fui como para no volver, de Graciela Cristina Strañák

Cero Siete Dos Tres Cinco, de Camilo Fernández


algo dentro de vosotros habrá cambiado para siempre. Podéis comprobarlo pasando por Breves no tan Breves

Seis cuentos que desentrañarán muchos enigmas...

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Ilustración: Bjarne Holst "Espera silenciosa" (1974)

Escuché una leyenda de origen impuro que hablaba de un hombre encarcelado que pasó toda una vida entre rejas mirando una pecera. En la cárcel le negaron en principio la posibilidad de tenerla, porque podría romperla y usar los cristales para herir a alguien o incluso para suicidarse.

Él consiguió demostrar que tenía una poderosa razón para no hacerlo: cuando por fin fuera libre escribiría un libro con el que estaba seguro de ganar el premio Nobel. Y se comprometía a firmar un ejemplar dedicado al alcaide.

Finalmente el prisionero no cumplió su palabra. Tras tres décadas de observar a varias generaciones de peces también apresados entre paredes de cristal, salió de la cárcel convertido en un profeta loco que vaticinó un temible terremoto que acabaría con la humanidad...

Aún no sabemos si eso ocurrirá. Pero mientras tanto, quizá estos seis cuentos, tan impuros como la leyenda, puedan aclarar algo la cuestión. La respuesta sólo podemos saberla si nos adentramos en los laberintos de Químicamente Impuro para leer:

Rejas, de Antonio Cruz

Apunte de Pecera, de Olga A. de Linares


De oficio, de Una Pérez Ruiz


Literatura, de Sergio Gaut vel Hartman


Profeta inexperto, de Carlos Feinstein