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Acelerador de partículas del CERN. Un túnel hacia el Big-BangCuando estudiaba EGB daba dos horas de religión al día: una de catecismo, otra de física y química.
La física y la química son ciencias del siglo XX, al menos en la dimensión que las conocemos. En los años 40 se desarrollaron la mayoría de las teorías atómicas "modernas". Así que explicarlas en los años 70 a escolares en sus primeros cursos era, además de absurdo, un acto de fe, como el catecismo.
Los libros hablaban de que el átomo era "la partícula más pequeña e indivisible que podamos imaginar". En mi mente infantil, yo fabricaba granos de arena que trataban de ser aplastados por un martillo para separarlos en piezas más pequeñas, en "átomos". Pero era complicado, la porosidad de la superficie de golpeo, la de la propia superficie sobre la que estaba el grano de arena, hacían imposible su rotura. Así que yo no podía descubrir el átomo. Con el tiempo me enteré de que el átomo se veía a través de microscopios electrónicos, aunque era difícil concebir qué significaba "microscopio electrónico".
Cuando fui universitario, aunque ya no estudiaba física y química, si tuve interés por leer. Me interesaban las cuestiones científicas, tanto como para acabar estudiando Ciencias Exactas una década más tarde de finalizar mis estudios de Magisterio. Y entonces, después de los años que me había costado superar y asimilar lo que era el átomo, con un pequeño núcleo con carga y masa y una corteza electrónica sin apenas masa pero mucho más voluminosa, empiezo a leer cosas sobre las partículas resultantes de la división del núcleo. Evidentemente, mi martillo y mi grano de arena ya habían quedado definitivamente desfasados.
Muones, gluones, leptones, neutrinos, hadrones, mesones, bosones, quarks en sus variedades encantadoras y extrañas, up y down, top y bottom... y para colmo el electrón era "zurdo". Qué de cosas había dentro de algo que habíamos considerado indivisible.
Pues bien, la partícula última, el granito de arena que ya no se podría dividir más porque detrás ya no queda nada, va a tratar de ser obtenido experimentalmente, en el mes de diciembre, aunque hoy empieza la cuenta atrás y la puesta a punto de la maquinaria que llevará a cabo el mayor experimento de todos los tiempos. El laboratorio del CERN en Ginebra (Suiza) pone en marcha un acelerador de partículas que dejaría a Hamilton clavado en la salida, y que provocará una colisión de partículas (hadrones) a tan alta velocidad, que se producirá, si el experimento funciona, un agujero negro. Y una partícula, llamada "la partícula de dios", el bosón de Higgs, partícula que se considera el germen inicial, el protagonista del Big-Bang, aparecerá para descubrirnos sus secretos. Eso si el agujero negro (minúsculo) que se produzca, no nos engulle y nos borra del mapa. Tardaría una hora y media en comerse el planeta si el experimento fallara...
Afortunadamente Stephen Hawkins (el moderno Einstein en silla de ruedas computerizada) hace 30 años desarrolló una teoría de agujeros negros, en la que parece ser que su relevancia es directamente proporcional a su tamaño. Su ferocidad, su necesidad innata de engullir todo lo que se ponga en su camino, solo es posible a partir de cierto "volumen". Y el agujero negro que se producirá en el CERN parece que no llegará al límite crítico.
Anoche, en el telediario de la 2, pusieron un vídeo con una animación de qué ocurriría si el experimento fallara. El agujero negro empezaría por comerse las tuberías por las que se han hecho circular las partículas, luego devoraría a los técnicos que supervisan el experimento, y aumentaría exponencialmente su tamaño hasta engullir la Tierra por completo.
Esperemos que Hawkins no estuviera equivocado. Porque de estarlo, no tendremos tiempo para posteriores discusiones y revisiones de su teoría.
PD: Durante unos días he tenido este artículo titulado como "La amenaza del bosón de Higgins". Quizá, debido a eso, he tenido casi 3 centenares de visitas, de aquellos internautas que, confundidos como yo, asociaban ese nombre a la "partícula de dios". Anoche escuchando un programa de radio salí de mi error. Hoy me he autoimpuesto el castigo de buscar en la wikipedia y confirmar el nombre del científico: Peter Ware Higgs, físico escocés n. en 1929. Y ya que estamos, un par de ideas: el bosón según Higgs sería la partícula necesaria para dotar de masa a lo que solo era energía en el instante primigenio. Su existencia es admitida por la comunidad científica, aunque nunca se ha logrado detectar ni trazas de su presencia, esa es precisamente una de las misiones del nuevo acelerador del CERN. Y otra: las condiciones que se recrearán en el acelerador tras el choque de hadrones a velocidades cercanas a la de la luz, son las de un nanosegundo después del Big Bang, es decir, cuando el universo tenía un tamaño aún menor que el Sol. Cuesta trabajo imaginar toda la materia y la energía del Universo condensados en ese pequeño volumen, pero asi fue un nanosegundo después del inicio de la cuenta (o se debería decir aquí cuenta hacia adelante?). Antes de eso, aún fue un pequeño punto de energía infinita en un vacío infinito.
También el acelerador del CERN tratará de dar respuesta a otras cuestiones, como por qué conocemos solo el 4% de la materia y energía del universo (el 96% son materia oscura y energía oscura, no detectadas), cómo se relaciona la energía gravitatoria con las demás (lo que daría consistencia definitiva a la llamada "teoría estándar" de la física, que trata de unir las interacciones llamadas fuertes y débiles: nuclear, electromagnética y gravitatoria, lo que equivale a armonizar las teorías cuánticas y de la relatividad especial). Y una última cuestión, por qué en el universo abunda más la materia que la antimateria, cuando teóricamente deberían estar en equilibrio, cosa que, probablemente, traería como consecuencia la no existencia de nada.
Si os quedáis con ganas de saber más, la
wikipedia tiene buenos artículos y muchos enlaces internos, como para acabar con cualquier curiosidad.