jueves, 5 de febrero de 2009

Artista

Nunca firmaba sus obras. El día que lo hizo, lo detuvieron.

Agonía

Aquella semana tenía los días contados.

martes, 3 de febrero de 2009

El intruso

Podría mirar a otro lado, cerrar los ojos, pensar que no estaba allí. Eso sería muy fácil. Tan fácil como salir como si nada a la calle, dar un paseo, encontrarse de frente con los vecinos, saludar a unos e ignorar a otros, sonreír a los extraños o bajar la mirada ante cualquier otra lasciva que buscara furtivamente su bien marcado busto. Podría haberlo hecho. Pero no lo hizo.

Miró hacia la mesa que tenía casi a un brazo de distancia. Valoró los aparatos, útiles e instrumentos que habían sobre ella: el teléfono, el abrecartas, la agenda telefónica, una lupa, las llaves... Todos y ninguno podrían servirle. Porque esa distancia de un brazo era insalvable. Estaba paralizada.

Notó cómo la sangre le subía a la cabeza, las piernas hormigueaban y con esa sensación perdían fuerza. No podría alcanzar las llaves y echar a correr. Porque no llegaría a la puerta. Él sería más rápido que ella y no la dejaría salir.

Miró el teléfono. Bah, era absurdo pensar en una llamada de socorro, no tendría tiempo a descolgar sin ser atacada. Así que, sin apenas girar más que los ojos, sin que fuera perceptible la rotación del cuello, buscó otra salida. Pero ya era presa del pánico.

De repente tomó la decisión más absurda. Echó a correr, dando vueltas por la habitación, con los brazos en alto y emitiendo unos terribles alaridos. Enloqueció escuchándose a sí misma, fuera de razón y cada vez más excitada en su propia locura.

Pero consiguió su objetivo. El agresor también sintió ese mismo pánico.

El rabo fue lo último en desaparecer. El ratón huyó por el único agujero entre el suelo y la pared.

Buen amor



Se tatuó un te quiero en braille para que lo leyera su amante ciega.

lunes, 2 de febrero de 2009

Escondida



En el lado más recóndito de la suerte
se esconde mi fortuna

Imagen: "Plaza de Italia" (Giorgio de Chirico)

Ballet



Las zapatillas de la bailarina se mantenían de puntillas cuando nadie las miraba.

Encantamiento

Convertido en rana, tomo la pócima mágica. Sigo croando porque no tuve en cuenta la fecha de caducidad.

Museo



En los museos, los cuadros se roban. Las estatuas se secuestran.